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18 / 16/03/2010
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Tendencias
  prospectiva 2015 Sector Textil
 

La finalidad de un análisis de prospectiva no es
adivinar el futuro, sino disponer de un instrumento
que ayude en la toma de decisiones. Para valorar
la incidencia del nuevo entorno global y de los
modelos de competitividad del sector textil español
sobre la estructura productiva del sector y el nivel
de empleo, se diseñó una prospectiva que toma como
horizonte el año 2015.
Se ha trabajado con escenarios, que muestran las
diversas situaciones que puede producirse a partir
de unas determinadas premisas El modelo, que abarca
los subsectores más importantes del Sector Textil-
Confección, se estructura en tres partes que han
exigido un tratamiento diferenciado y utiliza herramientas
estadísticas apropiadas a cada caso.
PREVISIONES DEL CONSUMO TEXTIL
El siguiente paso era analizar cómo la evolución del
consumo iba a incidir sobre la producción de productos textiles, y por tanto sobre la industria. Sobre
esta base se han definido tres escenarios en función
de la capacidad de adaptación del sector al
nuevo marco global, que se plasma básicamente en
el comportamiento de las exportaciones e importaciones
y también con el precio de las ventas de estas
últimas. Estos escenarios se explican a continuación.
aa)) EEsscceennaarriioo iinnssoosstteenniibbllee: mantenimiento de las
tendencias.
Este escenario parte del mantenimiento de las
tendencias recientes en cuanto a importaciones y
exportaciones. Así pues continua aumentando la tasa
de penetración de productos extranjeros, y también
la tasa de exportaciones.
De todas maneras, se ha suavizado este nivel de
crecimiento, ya que hay que tener en cuenta que en
los últimos años se ha producido ya un gran parte
del proceso de deslocalización y que por tanto el
crecimiento de las importaciones se suavizará. Por
lo que se refiere a las exportaciones también se ha
mantenido un criterio similar.
En este escenario, el incremento
de las importaciones lleva
a una caída de la producción
del sector, especialmente relevante
en el segmento de los hilados.
En cambio, la confección
y el género de punto registran
menores decrementos, puesto
que son sectores que ya han
alcanzado tasas de penetración
espectaculares.
bb)) EEsscceennaarriioo ddeeffeennssiivvoo: Adaptación
a la crisis.
En este escenario se considera que el
sector adopta una estrategia defensiva, consistente
en mantener la producción y el empleo. Al tratarse
de una estrategia basada en costes, los aumentos
de productividad serían mucho
más bajos.
Como la competencia se basa en
costes, previsiblemente las importaciones
se frenarían e incluso podrían
disminuir y las exportaciones
podrían aumentar, al ser más
competitivas respecto a otros productores
internacionales. Como
hipótesis en este último escenario
se ha considerado un crecimiento
del esfuerzo exportador
parecido al que se ha producido
en los últimos años.
En este escenario se podría incluso a llegar a mantener
el volumen de producción, con una caída de los hilados, que se compensaría con un aumento del resto
de los sectores y un aumento de las exportaciones.
cc)) EEsscceennaarriioo pprrooaaccttiivvoo: Adaptación a la globalización.
Con estas hipótesis, se produciría un significativo
aumento de la producción. Este aumento de
la producción tendría una menor repercusión en
el empleo, ya que en este caso los aumentos de
productividad serán mayores que en el resto de escenarios.
Se ha considerado que entre 2008 y 2010
la productividad crecerá un 2% (igual que en el
resto de escenarios), mientras que en el período
2010-2015 lo hará a un ritmo del 4,5% anual, superior
por tanto a la que se ha producido en los
últimos años.
EL SECTOR TEXTIL/CONFECCIÓN EN EL 2015
En un futuro el peso del sector variará en función
del escenario que se imponga. El insostenible llevaría
a una disminución del peso de textil en el PIB
español, que pasaría a representar alrededor del
0,45% del PIB el año 2015, frente al 0,96% del PIB
del escenario proactivo.
Hay que tener en cuenta además que el sector
textil tiene un efecto multiplicador de 1,59, lo que
quiere decir que por cada euro que no produzca el
sector, el resto de la economía dejará de producir
0,59 € adicionales, con lo que la incidencia real se
situaría entre el 0,98% del PIB en el escenario insostenible,
al 1,53% en el proactivo, es decir una diferencia
del más 55% entre ambos.
Igualmente, por cada puesto de trabajo que no
se cree o se elimine en el textil, se perderán 0,43 en
otros sectores. Por tanto, entre el escenario proactivo
y el insostenible la diferencia estaría entorno a
los 24.000 directos y otros 14.000 indirectos, es decir
38.000 puestos de trabajo. Se trata pues de datos
relevantes que cabe tener en consideración según
la estrategia que se quiere impulsar.
CONCLUSIONES
La salida razonable del sector se debate entre el
escenario segundo, el defensivo y tercero, el proactivo.
El segundo es más fácil de conseguir y tiene
una fuerte incidencia a corto plazo tanto, ya
que ayuda a taponar la hemorragia de pérdida de
ocupación y del déficit exterior, y por tanto seria
útil en situaciones de crisis extrema como la actual, aunque puede ser contraproducente a medio
y largo plazo por lo que representa de autolimitarse
las expectativas.
El tercer escenario es más ambicioso y en cierta
manera puede parecer irreal, aunque hay ejemplos
empresariales que lo avalan. Además desde un punto
de vista macroeconómico es el más lógico y se
inscribe en el marco de un país que tiene una elevada
dosis de creatividad y que está poniendo en
marcha una serie de infraestructuras portuarias y
logísticas muy competitivas para operar en sectores
globalizados como el textil.
PROPUESTAS
Tras el análisis de esta prospectiva, se ha realizado una
batería de medidas que van dirigidas a favorecer la consecución
de los dos últimos escenarios. Estas 12 medidas
se deben realizar de forma continua en el tiempo
y abarca diferentes campos como la modernización empresarial,
la adecuación Formativa y Tecnológica, medidas
tendentes a mejorar la eficiencia de las políticas
directas de apoyo al sector , así como medidas de mejora
del entorno
1. Mejorar el acceso al crédito. Aparte de atender las
acuciantes necesidades de crédito que el textil padece
actualmente, las empresas del sector necesitan mejorar
su estructura financiera a medio plazo a través de
acceso a líneas preferentes de crédito/avales, para facilitar
la materialización de nuevas estrategias. Para ello
se propone que el nuevo modelo de línea ICO para el
sector aumente el porcentaje de inversión en intangibles
y circulante y que además mejore el sistema de garantías
colectivas.
2. Reducir los costes salariales indirectos. España
tiene unos costes laborales asociados al salario proporcionalmente
más elevado que los países europeos
próximos, lo que causa un grave perjuicio a nuestra
competitividad internacional.
3. Profundizar en medidas tendentes a flexibilizar
los sistemas de contratación. La deslocalización de la
producción textil en medios rurales es una actividad en
retroceso pero que todavía tiene recorrido y, en situaciones
de crisis extrema como las actuales, puede ayudar
a mantener la actividad.
Para ello se propone
profundizar en los sistemas
de contratación como
por ejemplo los fijos discontinuos,.
4. Potenciar el cambio
estratégico en las empresas.
Urge impulsar la modernización
empresarial con la
adopción de estrategias competitivas
y conseguir estructuras
de mayor dimensión,
más profesionalizadas y con estrategias de internacionalización.
Para ello se propone implantar una línea de
ayudas desde la Administración para la realización de planes
estratégicos de empresa dirigidos a estos objetivos.
5. Impulsar las fusiones empresariales.
La atomización empresarial
limita la capacidad de
emprender mejoras de competitividad
y dificulta que el sector pueda plantearse
el salto del segundo al
tercer escenario.
6. Readaptación de la formación
técnica universitaria a los
nuevos retos del sector. En estos momentos
hay tres universidades que imparten
la ingeniería textil: Terrassa,
Alcoy y Béjar. En los tres casos el núremero
de alumnos es muy reducido y decreciente, un
profesorado en general de edad avanzada y un plan de
estudios totalmente desfasado con relación a los requerimientos
actuales del sector.
Dentro del plan general de mejora de los estudios
de ingeniería que comportará el proceso de Bolonia, la
redefinición de los contenidos de los estudios de ingeniería
textil en línea con los actuales retos de las empresas,
debería considerarse prioritario.
7. Acercar los centros tecnológicos a las empresas.
El impulso de los textiles técnicos, y por difusión del
resto de actividades, requiere avanzar en la innovación
en nuevos materiales y procesos, una labor a la que deberían
concentrase los centros tecnológicos especializados
en textil, coordinándose mejor con las áreas técnicas de las empresas y con los departamentos específicos
de las universidades.
8. Evaluar los efectos del Plan de Apoyo. La crisis reafirma
la necesidad EL SECTOR de proseguir con políticas
de apoyo sectorial específicas como viene recibiendo
el sector desde la firma del Pacto de Albaida y
que los agentes sociales valoran muy positivamente.
Dada la necesidad de acelerar el cambio sería deseable
una evaluación en profundidad de sus efectos y
una reflexión sobre posibles mejoras a intro-ducir para
dirigir al sector hacia los objetivos de futuro propuestos.
9. Mejorar los instrumentos de apoyo a la exportación.
El reto más importante del sector es el de potenciar
la exportación más allá del esfuerzo que ya se realiza. Para ello se propone consolidar
la presencia en los mercados estables y
progresar en los emergentes.
10. Mantener las ayudas específicas a la
innovación. Los programas de ayudas actuales
a la innovación tecnológica no siempre
se adapta a las prioridades de las pymes
textiles. Por ello, es muy importante
mantener la línea específica para el sector
dentro del programa de I+ D+i.
11. Fortalecer la eco-igualdad. El
consumidor ha de ser consciente de
la existencia de productos fabricados
en condiciones laborales o medioambientales
inadecuadas. El cumplimiento
estricto de estos principios habría de ser inexcusable
en los procesos de compras públicas, que
representan 550 millones de euros anuales. Los controles
al comercio ético, en relación al dumping social
o medio-ambiental, así como la protección de las marcas
deberían ser mucho más estrictos.
12. Valorizar la imagen del sector. En la imagen pública
del sector en estos últimos
años ha prevalecido los pobres
resultados obtenidos por las
empresas y la pérdida de empleo,
frente al éxito de las nuevas
empresas emergentes y la
creación de puestos de trabajo
especializados en nuevas
tecnologías, en diseño, logística
y mercados internacionales.
En el nuevo modelo postcrisis
deberá pues ser mucho más receptivo a la industria,
y en este contexto el textil debe recuperar el protagonismo
perdido y mejorar su imagen social.